martes, 22 de diciembre de 2009

Ya hay matrimonio gay en América latina


La capital mexicana se convirtió en la primera ciudad latinoamericana en dar lugar al casamiento entre personas del mismo sexo. Ya contaban con la unión civil. También se eliminaron las trabas para que las parejas gay puedan adoptar.

La Ciudad de México aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo, en la primera legislación de ese tipo en América latina. La Legislatura del DF sancionó la ley con 39 votos a favor, 20 en contra y cinco abstenciones. Luego de cuatro horas de discusión, la izquierda, representada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), logró aprobar la norma, pese al profundo rechazo del conservador Partido de Acción Nacional (PAN) y la Iglesia Católica. “Hay que festejar. Es un avance social y cultural que viene a refrendar una deuda histórica que hay con la comunidad gay”, aseveró Antonio Medina, un activista de ese colectivo y representante de Notiese, una agencia especializada en información sobre derechos sexuales. La ley suscitó el festejo de las numerosas personas homosexuales que acompañaron la sesión. Afuera del recinto legislativo numerosas parejas se besaban, y un grito fue repetido decenas de veces: ¡Sí, se pudo!

Esta ley se presenta como un antecedente en toda América latina, ya que la Ciudad de México se convierte en la primera de toda la región en establecer un marco legal para dar luz verde al matrimonio gay. Hace dos años, la capital mexicana había reconocido los derechos de las parejas homosexuales mediante una “ley de convivencia”, una unión civil que equiparaba en general sus derechos a los de las parejas heterosexuales.

El proyecto aprobado ayer incluye reformas a seis artículos del Código Civil de la capital mexicana, entre ellos, el número 146, que establece que “el matrimonio es la unión libre entre un hombre y una mujer”. En su lugar fue modificado por “la unión libre entre dos personas”. Otro de los artículos modificados y que arrastró una profunda discusión es el 391, que refiere a la adopción, a la que también podrán acceder las parejas del mismo sexo. Este último punto fue duramente cuestionado por los sectores conservadores. Entre las reformas se incluye también que las concubinas y los concubinos tienen derechos y obligaciones recíprocos, al modificar el artículo 291 bis y el que permite constituir el patrimonio familiar.

Las reformas serán publicadas en la Gaceta del Distrito Federal y quedarán promulgadas para que a partir del primer trimestre de 2010 puedan celebrarse los primeros matrimonios gays en la ciudad capitalina. Así, las primeras bodas podrían registrarse a partir de febrero, una vez cumplido el plazo legal de 45 días para la publicación de la norma.

La ley ya es un hecho para la capital mexicana. Pero en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), donde fue aprobada, el debate no fue sencillo. La propuesta fue impulsada por los partidos de izquierda, el PDR, que gobierna la capital desde 1997. Tiene amplia mayoría en el legislativo local y se había comprometido con la aprobación de la ley, fuertemente repudiada por el PAN, partido al que pertenece el presidente mexicano, Felipe Calderón, y la Iglesia Católica. Así, la disputa entre ambos sectores fue ardua.

Frente a la negativa de los sectores de derecha, Medina señaló. “Esperamos que los conservadores no logren revertirla con una demanda ante la Corte Suprema de Justicia”.

Respecto de los recientes logros de una larga lucha, el diputado del PRD Víctor Romo afirmó: “Durante siglos, leyes injustas prohibieron los matrimonios entre blancos y negros o indios y europeos, se prohibió el amor extranjero (...), hoy todas esas barreras han desaparecido”.

En América latina las uniones civiles están reconocidas en Uruguay, Colombia y Buenos Aires, además de Ciudad de México y el estado mexicano de Coahuila (norte). En relación con el antecedente que deja la promulgación de la ley mexicana, María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), informó: “Es un avance importantísimo. Esto va a ayudar a que todos los países de América latina reflexionen sobre el tema. Y para que la Argentina reconozca la igualdad jurídica de todas las personas, como lo garantiza la Constitución”.

En Buenos Aires, en noviembre, la jueza Gabriela Seijas había declarado que es inconstitucional impedir el matrimonio entre personas del mismo sexo y autorizó a casarse a Alex Freyre y José María Di Bello. Sin embargo, no pudieron hacerlo porque la Justicia nacional lo impidió. De haberse concretado esta unión, hubiese sido el primer matrimonio gay de toda Sudamérica.

“Esperemos que no bien comience a sesionar el Congreso se pueda tratar la modificación del Código Civil”, afirmó Rachid. Y resaltó: “No se trata sólo de derechos civiles, sino que es una cuestión de dignidad”.

No hay comentarios: