viernes, 21 de mayo de 2010

16 Sacerdotes argentinos apoyan el matrimonio gay


En lo que parecían gruesos e inalterables muros de la Iglesia Católica comienzan a aparecer fisuras. Por experiencia propia, tengo bastante claro que una cosa es lo que dice la jerarquía católica, y otra, lo que piensan los católicos de base y una parte importante del clero.

Y cada día que pasa, los obispos y la curia vaticana están más solos en ésta locura homófoba en la que se han embarcado. Al margen de que cada día más países legalizan el matrimonio entre personas del mismo sexo y las sociedades se vuelven más tolerantes, en el aspecto religioso, otras iglesias cristianas tienen sacerdotes y obispos que están fuera del armario, y que incluso aceptan el matrimonio gay. Y una gran parte de los católicos, al menos en España, que es lo que conozco, no tienen problema alguno en que dos hombres podamos casarnos. Ahora, sólo falta que los mismos sacerdotes de base comiencen a decir lo que piensan.

Y a raíz del debate sobre el matrimonio gay en Argentina, se están produciendo en éste país una serie de interesantes pronunciamientos. A mitad del presente mes, un sacerdote argentino afirmó en televisión que apoyaba que los gays pudieran casarse. Rápidamente, los obispos de su provincia salieron a reafirmar la postura tradicional de la Iglesia: El matrimonio queda restringido al enlace entre un hombre, y una mujer. Pero el sacerdote que apoyó el matrimonio gay no está sólo. Esta semana, otros dieciséis sacerdotes argentinos han salido a la palestra para apoyar publicamente el matrimonio gay.

Los sacerdotes, pertenecientes a un movimiento llamado Enrique Angelelli, hicieron público su posicionamiento favorable al matrimonio homosexual en un texto hecho público en el que manifestaron que es necesario que exista “matrimonios para todos y todas.

Para éste grupo de sacerdotes, “ante la posibilidad de una ley que permita a personas del mismo sexo ser ‘matrimonio’ y vivir profundamente el amor y la sexualidad, entendemos que aprobarla, acompañarla y profundizarla nos pone en el camino del Evangelio de Jesús. Nosotros somos cristianos, católicos y sacerdotes de la Iglesia Católica, pero en este tema estamos opinando en las antípodas de lo que opina el Episcopado. Nosotros estamos a favor de una igualdad de derechos, a favor del matrimonio de la familia de homosexuales, de la familia gay”.

Y si ya es sorprendente que un grupo de sacerdotes apoye en público el matrimonio gay, aún más sorprendente si cabe es que también apoyen la adopción de niños por parte de parejas homosexuales.

Respecto a éste tema que levanta polémica allá dónde se abre el debate, éste grupo de sacerdotes opina que “Los que no quieren que el matrimonio gay adopte es porque en el fondo consideran que son enfermos, parten de ese prejucio, entonces, lógicamente, nadie le daría niños a una pareja de enfermos” . Pero a partir de ahí, los sacerdotes piensan que se parte de la base de que los gays “son personas tan normales como vos y como yo, ¿por qué no van a poder adoptar?”.

Además, los dieciséis sacerdotes explican en el texto que ellos entienden la homosexualidad “como una manera distinta, diferente, diversa de vivir la sexualidad y el amor”. Se puede decir más claro, pero no más alto. Ójala existiera en la Iglesia Católica más miembros igual de valientes que éste pequeño grupo de sacerdotes.

Aún así, la postura de estos sacerdotes es un paso adelante y un síntoma positivo de que algo está cambiando en el seno de la Iglesia Católica. Nunca antes se habían escuchado tantas voces críticas con la postura oficial vaticana como en éstos momentos. Y lo que hace falta es que éste movimiento interno no pare.

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