viernes, 29 de octubre de 2010

Una iglesia católica suiza reparte preservativos gratis


Muy de vez en cuando los astros se alinean y saltan buenas noticias procedentes de un colectivo que se quedó en la Edad Media y está decidido a no avanzar: La Iglesia católica. Resulta que una iglesia de la ciudad de Lucerna, localizada en el centro de Suiza está repartiendo desde hoy y hasta el miércoles condones de forma gratuita a todo el que se pase a recogerlos. Ver para creer.

Su intención es llamar la atención sobre el riesgo de tener relaciones sexuales sin protección, y por ello está repartiendo miles de profilácticos desde un puesto de distribución en la estación de tren de Lucerna bajo el lema: “Olvidar es contagioso, protege al prójimo como a ti mismo“. Y para los que se quejan, que evidentemente los hay (y muchos), el responsable de comunicación del clero de Lucerna, Florian Flohr, dice lo siguiente:

El preservativo no es un remedio milagroso en la prevención contra el SIDA, pero es una posibilidad entre otras. Aquel que no lo mencione cuando se aborda el tema del SIDA, actúa contra la ética. Nuestra acción no es una provocación. Nosotros debemos proteger la vida, y lo hacemos a través de los preservativos

No estamos nada acostumbrados a oír hablar con coherencia a los representantes de la Iglesia católica (de otras iglesias, sí), pero las palabras de Flohr me parecen muy acertadas. Siguiendo las normas y los principios básicos de la religión, demuestran con palabras y hechos que proteger la vida también se consigue fomentando el uso del preservativo. Bravo por ellos.

Evidentemente, esto va a dar mucho que hablar. Desde la diócesis todavía no se han pronunciado, pero está claro que esto atenta contra la voluntad del Vaticano, y de aquí a nada es bastante probable que desaprueben la voluntad de esta iglesia suiza. La que sí se ha pronunciado ha sido la organización antiabortista “Human Life”, que ha calificado esta acción de “irresponsable”.

En las noticias que genera la Iglesia católica generalmente tenemos que soltar un “Ver para creer” como una catedral de grande, y aquí también lo decimos, pero esta vez en el buen sentido.

Más información | El Tiempo

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